Cómo el espectáculo de drones se ha convertido en la nueva arma de seducción masiva de las estaciones de esquí

Esta escena se ve cada vez más a menudo en las pistas de esquí. Son poco más de las 17:00, los remontes se detienen, el frío va ganando terreno, pero los turistas no se van enseguida a calentarse. Se juntan en la zona de salida de las pistas, con la mirada al cielo y el móvil en la mano.

Aunque el tradicional descenso con antorchas de los monitores sigue teniendo su encanto, hoy en día las miradas se dirigen hacia el cielo por una razón totalmente diferente. Desde hace unos inviernos, el paisaje nocturno de la montaña está cambiando. Se acabaron los simples fuegos artificiales; ahora le toca el turno a los espectáculos de luz y sonido con drones.

Este mes de febrero y a principios de marzo de 2026, nuestros equipos de Allumee —una empresa de Lyon— han multiplicado sus actuaciones en los Alpes. Desde la «Tournée des Neiges» en Serre-Chevalier y Auron hasta el «SKI SHOW» de Les Arcs, nuestros equipos itinerantes han encadenado una actuación tras otra.

Pero más allá de la proeza técnica y las exclamaciones del público, ¿por qué las estaciones de esquí apuestan ahora por los espectáculos con drones?

Análisis de un giro decisivo.

Mostrar sus ambiciones políticas y territoriales: el horizonte 2030

Hacer volar 300 drones en un cielo invernal no es solo un simple espectáculo para cerrar una jornada de esquí. Se ha convertido en un medio de comunicación a lo grande.

El ejemplo de la «Tournée des Neiges» es, en este sentido, muy claro. Coorganizada por la Región de Provenza-Alpes-Costa Azul (PACA) y el Comité Regional de Turismo (CRT), la segunda edición de este evento itinerante montó sus casetas en cinco estaciones a lo largo del mes de febrero. En el programa: simuladores de deportes de nieve, degustaciones de «tourtons», realidad virtual y un coro. Detrás de todo esto también hay una apuesta política. Se trata de preparar a la gente y de unir a la población en torno a la candidatura de los Alpes franceses para los Juegos Olímpicos de Invierno de 2030.

Nuestros espectáculos, que se representaron, entre otros lugares, en Serre-Chevalier y Auron, los días 23 y 25 de febrero respectivamente, se han concebido para hacer realidad esta ambición. El alcalde saliente de Montgenèvre, Guy Hermitte, lo ha dicho sin rodeos: la Gira no es solo una fiesta, es un «escaparate viviente de nuestras montañas, nuestra cultura y nuestra identidad». Es testimonio de un «deseo común de dar a conocer los Alpes del Sur de aquí a 2030, y mucho más allá». Para Agnès Rossi, presidenta de la comisión de turismo de la región PACA, el objetivo está claro: «dar un nuevo impulso al espíritu olímpico» que los franceses pudieron saborear durante los Juegos Olímpicos de París 2024. Había que reavivar «la convivencia, el compartir y la alegría entre los espectadores y los deportistas».

¿Qué mejor manera de transmitir ese «espíritu olímpico» que dibujar los anillos o los deportes de invierno en 3D, a casi 100 metros sobre el suelo?

El espectáculo con drones se ha convertido en un escaparate mediático ideal para los cargos electos locales.

Mantener al esquiador en la zona de acceso a las pistas

Aunque la región tiene como objetivo el año 2030, las estaciones se encargan de gestionar el día a día de la temporada.

¿Su reto más inmediato? El «après-ski»: la clave del éxito. Como nos cuenta un miembro del CRT Paca, hay que captar al público «en el momento en que la gente empieza a dejar de esquiar» y retenerlo hasta «que empiece la hora del aperitivo».

Ahí es donde entra en juego la puesta en escena de un evento bien organizado, y la programación de Les Arcs 1800 es el ejemplo perfecto de ello.

El 26 de febrero y el 5 de marzo, la estación organizó su emblemático SKI SHOW. La fórmula está más que probada, pero es tremendamente eficaz. A partir de las 17:30, en la zona de acceso a las pistas de Vagère, el ambiente va subiendo poco a poco:

  • El escaparate de los oficios: Demostraciones de las máquinas pisanieves, los pisteros y sus perros de avalanchas.
  • El espectáculo deportivo: se ven todas las modalidades de deportes de deslizamiento (snowboard, telemark, monoesquí, skwal, handiski), rematadas por los «360°» y los «backflips» de los jóvenes de la Freeski Academy.
  • La transición luminosa: Al caer la noche, los monitores de la ESF toman el relevo con sus trajes luminosos para hacer un descenso sincronizado, seguido del tradicional descenso con antorchas.

Y es precisamente en ese momento, cuando el público podría pensar que el espectáculo ha terminado, cuando entra en escena la obra «Allumee: La conquista de las cumbres ».

Un final por todo lo alto con nuestros drones con efectos pirotécnicos que iluminan el logotipo de Les Arcs. Las reacciones del público no se hacen esperar y se oye un estruendoso aplauso.

Más de 250 drones despegan a la vez para embellecer el cielo con una historia narrativa y temática en torno a la montaña, realzada con escenas personalizadas en la estación.

Los turistas que están contentos se quedan más tiempo en el centro neurálgico de la estación.

La ecuación del marketing: redes sociales, ecología y fidelización

Más allá del espectáculo visual, el cálculo de las oficinas de turismo es muy práctico. Invertir en un espectáculo de drones responde a unos requisitos muy estrictos en cuanto a beneficios económicos e imagen.

La prima por viralidad

Hoy en día, si un evento no es «instagrameable», es como si no existiera. Y es que las coreografías con drones están hechas a medida para las redes sociales. Los formatos verticales de los móviles, ya sea para TikTok o para los Reels de Instagram, se adaptan perfectamente a estas acrobacias aéreas. Cada turista que graba el espectáculo de Serre-Chevalier o Les Arcs y lo publica en sus redes se convierte, de hecho, en un embajador de la estación. Es una campaña publicitaria orgánica a gran escala, generada de forma gratuita por el público.

Un turismo de proximidad que hay que cuidar

Conseguir que los esquiadores vuelvan año tras año es una obsesión. Las cifras que dio Agnès Rossi durante la Tournée des neiges nos recuerdan una realidad que a menudo se olvida: «más del 50 % de los turistas son de la región, entre el 20 y el 25 % son de fuera de la región y algo menos del 20 % son extranjeros». Este público local, que conoce bien los Alpes del Sur, es exigente. Hay que sorprenderlo para que vuelva. Un espectáculo inédito con 300 drones es un argumento de peso para convencer a los provenzales de que suban a la estación el fin de semana.

Una oferta de actividades respetuosa con el medio ambiente

Es un argumento que no suele sacarse a relucir, pero que tiene mucho peso en las reuniones de los ayuntamientos: la ecología. Las estaciones de alta montaña suelen ser objeto de críticas por su impacto medioambiental. En este contexto de tensión, los tradicionales fuegos artificiales tienen cada vez más mala prensa. La contaminación acústica perturba a la fauna local, y los restos de cartón y pólvora suelen acabar en la nieve y, luego, en el suelo cuando se derrite el hielo. Las flotas de drones ofrecen la ventaja de un espectáculo limpio: sin residuos ni explosiones. Un argumento que se ha vuelto decisivo para los ayuntamientos.

Formatos que van a crecer

El mercado aún está dando sus primeros pasos. En el CRT Paca, Valérie Mérali, directora adjunta de calidad de vida, lo confirma: su objetivo es que los eventos «cobren impulso» de aquí a 2030. «Ya está bastante bien, pero queremos que siga creciendo», advierte.

La ambición de Allumee va de la mano de la de las estaciones

Nos gusta recordar que lo mejor de nuestros espectáculos de luz y sonido es que son muy flexibles.

Desde 200 hasta más de 2000 drones, diseñamos experiencias inmersivas para todo tipo de presupuesto. Podemos integrar fácilmente elementos multimedia, como láseres, fuegos artificiales u otros efectos pirotécnicos.

Así pues, las estaciones de esquí tienen un amplio abanico de posibilidades para crear momentos únicos a su medida.

Nuestro objetivo coincide con el suyo: seguir sorprendiendo al público.

Cuando la montaña impone su ley

Trabajar en un entorno alpino requiere una buena dosis de humildad. Detrás de todo esto hay que gestionar las baterías a temperaturas bajo cero y, sobre todo, lidiar con el viento. Así fue el pasado 17 de febrero en Montgenèvre.

Aunque todo estaba listo para el espectáculo, las ráfagas de viento obligaron, por desgracia, a la dirección de vuelo a tomar la única decisión posible: cancelar el despegue. La seguridad del público nunca es negociable, y aunque la ausencia de los 300 drones decepcionó a algunos, la fiesta no se echó a perder por eso. Bien abrigados, los turistas se refugiaron en las actividades de los chalés y disfrutaron de las actuaciones del coro «Le Chœur du Sud» y del DJ Le Pedre. Como resumió filosóficamente un espectador esa noche: «El viento ha dejado los drones en tierra, pero no el espíritu olímpico».

Esta cancelación por mal tiempo nos recuerda, al fin y al cabo, una verdad fundamental del mundo de la montaña: la naturaleza siempre tiene la última palabra. Una realidad que no hace más que hacer que los espectáculos, esas noches en las que el cielo está despejado y sin una sola nube, sean aún más valiosos para el público. Noche excepcionales en las que, durante unas decenas de minutos, la tecnología consigue robarle el protagonismo a las cumbres nevadas.